Sección Q #8

La última pregunta del año fue:

¿Quién sustituyó a Santa Claus alguna vez?

a) Jack Frost

b) George Wahshington

c) Quetzalcoatl

d) Thor

e) Santo Tomas de Aquino

Y sucede que tenía una respuesta correcta pero mi hermana me puso en un dilema, ya que en la Película de Santa Clausula 3, Jack Frost logra usurpar el puesto de Santa, pero dejando de lado este detalle, en la vida real, el papel de Santa fue sustituido por un personaje más mexicano,

c) Quetzalcoatl,

Quien trató de ser impuesto como una nueva tradición navideña por un paternalista y xenófobo gobierno mexicano. He aquí más sobre la anécdota:

El 27 de noviembre de 1930 apareció en la primera plana de los diarios de mayor circulación nacional una noticia navideña: “Quetzalcóatl será el símbolo de la Navidad en nuestro país”. Sí, el licenciado Carlos Trejo y Lerdo de Tejada, promotor oficial de la idea y a la sazón subsecretario de Educación, explicaba a la prensa:

“Ayer tuve el honor de comer con el señor Presidente de la República [Pascual Ortiz Rubio] y durante la comida acordamos la conveniencia de substituir el símbolo de Santa Claus por el de Quetzalcóatl, divinidad que sí es mexicana”. Pero –preguntaron los periodistas- “¿Qué se busca con este cambio?”, a lo que el funcionario contestó: “engendrar en el corazón del niño amor por nuestra cultura y nuestra raza”.

Total que, contra burla e indiferencia, el proyecto oficial siguió adelante y el 23 de diciembre de ese año se celebró el anunciado festival en el Estadio Nacional, donde Quetzalcóatl entregaría dulces, regalos y “sweaters rojos” a 15 mil niños mexicanos. Para la ceremonia, se construyó una “imitación del templo donde Quetzalcóatl recibía el homenaje de su tribu” y se invitó a delegaciones de la Cruz Roja, la Asociación de Protección a la Infancia, todo el cuerpo diplomático, al gabinete gubernamental y al Presidente y su distinguida esposa.

Ese día, Quetzalcóatl llegó puntualmente a las cuatro de la tarde. Después de que la concurrencia entonó el Himno Nacional, el dios subió a su templo y recibió el homenaje de su corte de honor: sacerdotisas, tehuanas, aztecas, indios de Veracruz y Tlalnepantla. Después se inició la fiesta. El primer número lo tuvieron los Reyes Magos. Siguieron los juegos de “cintas” de los alumnos de la Casa del Estudiante Indígena. Muy pronto, relatan las crónicas, “el templo estaba materialmente lleno de aztecas, indios, chinas poblanas, sacerdotes” que, al son de los tambores, “bailaban rítmicamente”. Quetzalcóatl cumplió con su encomienda, repartió regalos a miles de niños y, al ritmo de los acordes del Himno, la ceremonia se dio por concluida. Los honorables invitados se retiraron y, después de esa Navidad de 1930, el “Santa Claus Mexicano” nunca más volvió a ver a los niños subir por la escalinata de su Templo, en busca de los regalos que salían de su ayate divino.

Fue el único año que Santa no piso suelo nacional y en su lugar una serpiente emplumada entrego juguetes a los chilpayates

Gracias a todos los que esta vez trataron de acertar y a los que en estas 8 semanas nos llenaron de sabiduría con sus hilarantes (aunque en ocasiones bizarras) respuestas!

Nos leemos el próximo año!

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