Como organizar la desobediencia civil

La resistencia o desobediencia ciudadana es imposible sin la organización de la sociedad y de su acción concertada y con objetivos. Es el paso obligado de las masas, fácilmente manipulables por caudillos y líderes, a las ciudadanías. Morena (Movimiento Regeneración Nacional), por ejemplo, debe dejar de ser ese cúmulo de gente honesta y combativa pero organizada desde arriba, sin estructura orgánica, para convertirse en un verdadero movimiento social donde las decisiones se tomen colectivamente. El manifiesto de AMLO, valiente, digno y decisivo, sigue siendo por desgracia un monumento al caudillismo. La dignidad se sigue conjugando en primera persona. ¿Quién decidirá el cómo, cuándo y dónde de la desobediencia ciudadana? Morena, al igual que el #YoSoy132 y los otros movimientos contra la imposición y el fraude electoral, o es horizontal, flexible, espontáneo, descentralizado y creativo, o no será. Las redes sociales no pueden reproducir a los partidos verticales, rígidos y burocráticos de derecha, centro o izquierda. ¿Qué es la desobediencia ciudadana? Es un derecho a la rebelión, “…una práctica pública, no violenta, consciente y política, contraria a una ley u orden de autoridad considerada injusta o ilegítima, que la sociedad civil emprende con el objetivo de invalidar dicha ley u orden y de inaugurar una nueva legalidad en la que aquellos derechos sociales y civiles que la ley niega se vean de facto reconocidos”.

Dicho conjunto de acciones son legítimas en una sociedad libre, dirigidas a despertar conciencias, poner en evidencia a los corruptos o quitar la máscara de los gobernantes convertidos en delincuentes. Por ello, cada acción es esencialmente informativa, sorpresiva, espectacular y emotiva, y tendente a cuestionar el orden vigente y a empoderar al resto de los ciudadanos, que por lo común permanecen aislados y cautivos del miedo. La desobediencia se hace tomando por asalto los lugares públicos, calles, plazas, parques, centros comerciales y jardines, para celebrar la fiesta, el juego, la poesía colectiva. Una estrategia clave de la desobediencia civil: es preferible mil acciones de 100 ciudadanos que 100 mil ciudadanos juntos. ¡Ello vuelve loco al sistema! En otra dimensión, la desobediencia se practica generando la autogestión ciudadana, como decisiones independientes por asambleas de base, consultas, referendos y elecciones organizadas por la sociedad, negativa a pagar impuestos, creación de monedas no oficiales, de radios y televisoras independientes, boicots económicos a empresas, creación de cooperativas para sustituir bancos, escuelas, comercios y mercados, y redes de consumo responsable.

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