Una carta al infinito

Entre tú y yo no existe distancia, no hay un tiempo, pero ha quedado un hueco y una cicatriz en mi corazón. Te extraño y a la vez te siento tan cerca. Se que no cambiaría nada de nuestro pasado, pero si tuviese tan solo una oportunidad de revivir cualquier momento que pase junto a ti, el poder tenerte cerca de mi.. Aún me queda la esperanza de que pronto volveremos a estar juntos. Han sido dos años desde tu partida pero en mi mente guardo tu última sonrisa cual si hubiese sido ayer. No te diré que ya estoy mejor, porque he tenido que aprender a vivir con tu ausencia, aferrándome a la idea de que tu partida fue lo mejor, que era parte de un plan mayor, que fue decisión de Él. No puedo reprochar nada porque todo lo que pedí me fue concedido, fuerza y sabiduría, tal como lo pedí aquella noche, pero sin embargo me faltas tú, tu mirada, tu consejo, tu palabra de aliento. Tal como te dije en nuestra primer carta, un pedacito de tu corazón vive dentro de cada uno de nosotros, y ya comienza a dar frutos. Sé que queda un camino por recorrer, una lección por aprender y una canción para cantar en carretera, por eso te prometo que no daré ningún paso atrás, sin titubear, siguiendo día a día tus huellas. Quisiera decirte tantas cosas pero sé que tú ya las sabes, pero no está de más recordarte cuanto te amo mamá.

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