Un hombre habla y todos murmuran

Un General de división RETIRADO -que antes había estado en el ojo del huracán por denunciar al entonces presidente Calderón ante la Haya- vuelve a causar polémica al exigirle que renuncie al presidente y todo su gabinete.

En un video de pésima calidad, con una carta que a ratos se pierde en rodeos y más rodeos, este hombre expresa el sentir de muchos mexicanos, pero al venir las palabras de un general, todos se alarman y empiezan a divagar acerca de un posible golpe de estado, de una tercer revolución mexicana (la tan anhelada en el 2010), de un mesías que se lleve a Peña y a Salinas. Carne para ser devorada por los buitres conspiracionistas, los nacionalistas, los zombis de extrema izquierda, los ardidos de derecha, los periódicos amarillistas, para los que adoptan con tanto amor cualquier idea que vaya en contra del sistema sin siquiera analizarla a fondo. Y no, no estoy para nada apoyando al copetudo presidencial; simplemente tomo cualquier idea y la analizo lo suficiente antes de tragarme el cuentito.

Y siempre van a existir este tipo de personas “expertos en el tema” que llenan de comentarios y discusiones banales los foros y los espacios de comentarios en los blogs y noticieros. Siempre hay alguien dispuesto a refutar tu idea con o sin fundamentos, con o sin buena ortografía, con o sin nociones del tema. Es más fácil decir que el gobierno está mal y que el país necesita una revolución armada, que ponerse a hacer algo por cambiar el medio en el que vivimos. Es más fácil ver el noticiero de López-Doriga o la telenovela de las siete que salir a la calle a manifestarse por los derechos pisoteados de las minorías; Es más fácil darle like a una cruda imagen para que un niño “gane” una operación, que ser voluntariado en una ONG, Preferible criticar todo y a todos.

Quizás se note un poco mi indignación por el efecto que el mensaje de un general quejumbroso cause en mis contactos, esos que prefieren compartir el video esperando que del cielo les caiga una revolución, a ser ellos mismos la fuente de una revolución ya no digamos armada, al menos una revolución de conciencias.

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